La Purga

El pasado 15 de julio de 2016 el mundo puso sus ojos en Turquía, tras un golpe de estado fallido que dejó muchas interrogantes abiertas dentro y fuera del país. La versión del Gobierno turco es tan poco creíble que analistas internacionales han afirmado que se trató de un autogolpe del presidente Recep Tayyip Erdogan, para fortalecer su mandato.

La noche del viernes las calles cercanas a la plaza Taksim en el centro de Estambul mostraban un ambiente eufórico con miles de turcos que se regocijaban con banderas turcas y los gritos de “Allahu akbar” -Alá es el más grande-.

La razón del gozo era porque el intento de golpe, ejecutado por una junta dentro del Ejército turco, con diversos tiroteos y bombardeos de aviones cazas, había sido controlado por la inteligencia turca y por un pueblo que afianzó todavía más a Erdogan.

Para el licenciado en Filosofía y Ciencias Políticas por la Universidad de Friburgo de Brisgovia (sur de Alemania), Ricardo Ginés, el hecho de que los planes de la asonada se hayan mantenido en secreto durante tanto tiempo -con varios generales de peso involucrados- no es fácil en Turquía puesto que otros planes golpistas sí fueron desarticulados al caer en el radar de fuerzas de seguridad e inteligencia de Ankara.

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Según Ginés queda la duda de si los organizadores reales de la operación partían de antemano de que iba a fallar pero no les importó el precio en vidas humanas sino conseguir como objetivo prioritario una mayor desestabilización del país.

El dato: Con los golpes de Estado militares previos (1960, 1971, 1980) queda claro que la sala de máquinas detrás -el “Özel Harp Dairesi” o Departamento Especial de Guerra- primero diseñó una desestabilización del país para luego hacer casi inminente y -a los ojos de la mayoría de los turcos- tan necesaria como inevitable la asonada.

Los presuntos golpistas, quienes se erigieron como defensores de las libertades, haciendo público un documento donde asumían el poder puesto que su misión era “reinstaurar el orden constitucional, la democracia, los derechos humanos y las libertades” para a continuación, de forma incoherente, bombardear repetidas veces el Parlamento turco, que representa a todas las toldas políticas (kemalistas, liberales, conservadores, socialdemócratas, islamistas, socialistas y prokurdos).

¿Operación de bandera falsa?

Para el clérigo musulmán que lidera el movimiento con su nombre y que ha sido acusado por Erdogan de ser la mente detrás del golpe, Fettulah Gülen, existe una posibilidad de que fuera un golpe escenificado, no uno real, indicando que ha podido ser una obra de teatro para que Erdogan alcance más poder.

Asimismo, el veterano político del laico partido Republicano del popular (CHP), Deniz Baykal, en la oposición desde hace decenios, expresó después del intento de golpe que “durante los 40 años de mi vida política (…) no he visto nunca un “escenario de golpe de Estado tan tragicómico”.

De ser esto cierto, Erdogan estaría diseñando un Ejército a su antojo transformando a Turquía en un sistema presidencialista, y deshaciéndose de militares con la visión de herencia secular en la Turquía moderna.

Esto implicaría -la posibilidad de una puesta en escena- que a Ankara no se le hubieran escapado los planes golpistas del 15 de julio o incluso que los hubiera inducido. De ser así, no se entiende, empero, que el golpe le hubiera encontrado al presidente Erdogan en pleno vuelo sin posibilidad durante horas de aterrizar en su país con los riesgos que ello supone.

El general Akin Öztürk, excomandante de las Fuerzas Aéreas turcas y señalado como líder del intento de derrocar al Gobierno, desmintió recientemente su participación en la asonada del pasado 15 de julio e incluso ha afirmado que trató de detenerla, informó la emisora NTV.

“No soy la persona que dirigió el golpe del 15 de julio de 2016. No sé quién planeó o dirigió este golpe”, aseguró el militar en su declaración ante la Fiscalía, según ese canal.

La declaración del genenal Öztürk contradice una anterior divulgada por la agencia de noticias semi pública Anadolu, según la cual el militar confesó haber actuado con intenciones golpistas. La agencia se retractó posteriormente y eliminó la nota de su página web.

¿En qué se basa Erdogan para calificar a la junta golpista como perteneciente al movimiento Gülen?

Pese a que es cierto que miembros del movimiento Gülen se han infiltrado hasta cierto punto en el Ejército, las actas de acusación de previos casos de supuesto golpismo llevados a juicio por el Gobierno de Erdogan son pocos.

En este sentido, su nivel de infiltración en el Ejército no ha sido demasiado exitoso puesto que el movimiento religioso se ha encontrado con la laicidad en la mentalidad de la mayoría de los soldados turcos.

De ahí que pensar que un movimiento liderado por un clérigo de 75 años -y que vive en el exilio desde hace 17- sea capaz de lograr montar y dirigir un intento de asonada que movilice a unos 3 mil soldados (y todo ello en el más profundo secreto) es algo más que un atrevimiento. La historia los juzgará.